De crucero – Empieza la aventura

Este verano nos fuimos de crucero por el Caribe. Néstor (mi esposo), Marco y Sebastián (mis hijos), Nancy (mi suegra), Joe (su esposo) y Yandra (mi cuñada) nos embarcamos en el Carnival Victory listos para pasarla súper bien y olvidarnos de todo por siete días.

Salimos de San Juan el domingo como a las diez de la noche en medio de una fiesta brutal y cuando los despertamos el día siguiente ya estábamos en St. Thomas.

Néstor y Marco

Néstor y Marco

Como ya habíamos estado antes en St. Thomas, decidimos bajar solamente a almorzar. Después de

Sebastián

Sebastián

preguntar cerca del muelle, nos recomendaron Cuzzin’s Caribbean Restaurant and Bar en Back Street (¿Boys?). El sitio es pequeño pero súper nice con sus paredes de ladrillo y sus grandes ventanas que dejan entrar toda la luz natural de afuera. Y déjenme decirles que la comida fue espectacular. Casi todos comimos costillas BBQ y todo el mundo salió satisfecho y feliz.

Callejón en St. ThomasLuego de la comida, turistas al fin y al cabo, dimos un paseíto por las calles y callejones de Charlotte Amalie, que me encantan con sus edificios coloniales de patios interiores y puertas inmensas. Claro, de repente a uno le da la impresión que lo único que hay en St. Thomas es tiendas (joyerías en su mayoría), no sé cómo todas logran que suficiente gente compre en ellas para mantenerse a flote.

Sheila

Sheila

En realidad sólo estuvimos en St. Thomas unas pocas horas. Yo subí al barco nuevamente loca por encontrar una sombrita dónde sentarme un rato tranquila y descansar (sí, que un paciente de lupus se vaya de crucero por el Caribe tiene sus pros y sus cons). Pero bueno, encontré una hamaca en la sombra y hasta me dormí como una hora.

Ese día, la aventura fue de Marco.

Cuando estábamos en el barco llevábamos a los niños al “Camp Carnival”. La mayor parte del tiempo Marco estaba encantado porque podía jugar videojuegos, pero cuando había alguna otra actividad programada, ni modo, tenía que participar o sentarse en una esquina.

Los niños de nueve años en adelante no tienen que esperar a que sus papás los busquen para salir del campamento. En el momento en que ellos no quieran estar más allí, sólo tenían que firmar y se podían ir. Y no es por subestimar a Marco, pero nunca me pasó por la cabeza que él saldría solo del campamento (a él generalmente le da ansiedad creer que está solo). La cosa es que Marco se aburrió en el campamento y se fue. Como era apenas nuestro segundo día en el barco y no lo conocía muy bien, se bajó del elevador en el piso que no era y por supuesto no encontraba el camarote. Y al verse perdido (esto es lo es lo que hizo que se me aguaran los ojos al darme cuenta de que mi hijo ya es grande) le pidió ayuda a unas personas (¡en inglés!), quienes en seguida llamaron a un miembro de la tripulación y lo llevaron a Guest Services. Ahí llamaron al camarote y hablaron con Yandra. Ella fue a buscarlo y me cuenta que lo encontró súper calmado.

Cuando los encontramos, estaban tranquilamente comiendo pizza. Creo que para Marco eso fue lo mejor del crucero: pizza 24 horas al día.

Sebastián, por su parte, terminó el día en la mega chorrera del barco.

Sebastián en la chorrera

Definitivamente una buena manera de empezar nuestras vacaciones. Esa tarde le dijimos adiós a St. Thomas, más que listos para el resto de la aventura…

Pueden seguir leyendo sobre nuestro viaje aquí.

St. Thomas

Advertisements

One thought on “De crucero – Empieza la aventura

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s