Callejeando por Seúl 2

Sheila-NestorSé que ya han pasado algunas semanas desde que se celebró, pero no quería dejar pasar más tiempo sin darles mi opinión sobre el evento.

En términos generales, me parece que esta vez la actividad quedó mucho mejor que la primera en muchos aspectos. Definitivamente es muy bueno ver cuando se escuchan las sugerencias y críticas constructivas y se aprende de las experiencias. Kudos para la maestra Pyoni y su equipo de trabajo.

Pueden leer también mi reseña del primer Callejeando por Seúl.

Al igual que en la primera edición, la actividad, organizada por la maestra Pyoni (quien da clases de coreano aquí en Puerto Rico), prometía ser un evento para compartir diferentes aspectos de la cultura coreana; desde el increíble sabor de la comida hasta los grupos de música popular. La promesa quedó más que cumplida.

Y, aunque, como ya mencioné, en términos generales, me parece que esta vez la actividad quedó mejor que la primera, debo decir que hubo de todo un poco. Quedaron evidenciadas las lecciones aprendidas y también decisiones que no se pensaron con cuidado.

Vamos a empezar por lo bueno, que, definitivamente, fueron muchas cosas.

wpid-20141012_151122.jpgEsta vez la actividad fue mucho más variada, con más exhibiciones, variedad de comida, más kioskos de cositas para la venta (¡la chica que pinta en tela se botó! ¡Espectacular!). Además, esta vez empezamos a ver un intento de convertir la actividad en una celebración cultural. Había kioskos de información y más mujeres en hanbok (yo quería ganarme el que estaban rifando). En fin, me pareció que ésta fue una actividad mucho más coherente que la primera.

wpid-20141012_140837.jpgLa comida me encantó y todo todo estaba mucho mejor organizado. Esta vez, la comida estaba dividida en distintas mesas ubicadas a lo largo de todo el local y los tickets se vendían en la misma mesa. Lo bueno de esto es que, si algo te llamaba la atención, pues ibas directamente a esa mesa y lo comprabas. En la mayoría de las mesas tenías que hacer poca o ninguna fila. Así podías ir comiendo en lo que mirabas qué más había y, si querías, tenías la opción y comprar más de lo que quisieras repetir (nada como la pesadilla del otro evento).

Japchae

Japchae

En la organización de la venta de comida, esta vez, el comité organizador se ganó una estrellita dorada. Y no sólo la organización, la comida estaba riquísima. Lo primero que yo probé fue el japchae y me encantó. A mi esposo también le gustó mucho. De hecho, Néstor estaba loco por probarlo desde que vimos City Hunter. Ustedes ya saben que los K-addicts nos quedamos siempre con ganas de probar toda la comida que vemos en los dramas.

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Kimchi

El kimchi también estaba muy bueno. Todavía no sé si me va a gustar el kimchi más fermentado como se lo comen realmente en Corea, pero mientras tanto, el que he probado aquí sí me gusta.

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Kimbap

Lo otro que me gustó mucho fue el kimbap. Era de vegetales y estaba tan fresco y sabroso que yo no podía parar de comer, aun a pesar de que no soy la más fanática del sabor del alga en el que está envuelto. De hecho, en cuanto a la comida, mi única desilusión fue el tteokbokki. En el evento pasado me comí unos pinchos de tteokgalbi kochi, que eran básicamente los sorullitos de tteokbokki con carne de res marinada al estilo galbi. Y los sorullitos de arroz eran tan chewy y tan ricos que yo fantaseaba con probarlos con la salsa picante como siempre se los comen en los dramas cuando salen a beber. Cuando los probé en la actividad (además de que primero no los encontraba por ningún lado) fue una desilusión porque, en lugar de la consistensia suave que yo esperaba, los sorullitos estaban duros (parecían más bien sorullitos de maíz) y, aunque la salsa tenía buen sabor, los sorullitos no estaban enchumbados en la salsa como yo esperaba. No sé, quizás el problema sea mi expectativa.

Eso sí, la única fila que sobrepasó los más altos niveles de lo absurdo fue la del bulgogi y el mandu. Sin embargo, de esto no puedo culpar a los organizadores del evento. Estas dos comidas fueron, sin lugar a dudas, las más sabrosas (para mí, lo mejor fue el mandu) y, naturalmente todo el mundo quería probarlas. Los que estábamos atrás en la fila podíamos ver que hacia el medio, la fila adquiría una barriga, como una serpiente que se comió un conejo. Claro, en este caso, la barriga de la fila se debía al grupo de personas colándose. Así que me queda claro que los K-poppers de Puerto Rico deberíamos ser un poco más considerados. Si todos hubiéramos hecho la fila, en lugar de que tanta gente buscara colarse, estoy segura de que nadie hubiera tenido que eperar más de diez o quince minutos, en lugar de la media hora que nos tocó a algunos. Porque ya después de que comprabas el ticket, te servían la comida bastante rápido.

Pasemos entonces a lo menos positivo del día. Y tengo que mencionarlo porque uno de los highlights de la actividad (además de la comida) es el show. Las nenas que participan en éste pasan meses preparándose para compartir con todos los presentes sus talento y su amor por sus grupos de K-pop favoritos. Hay algunas que incurren en gastos de vestuario y cuidan todos los detalles para darnos una presentación de altura. En mi opinión, se merecen un mejor set up.

En la actividad, el “área del show” estaba en el mismo medio del pasillo donde estaban las mesas de comida y los kioskos de venta. Es decir que, en el mismo medio, había un revulú de gente que:

  • Impedían por completo el flujo de personas a través del local.
  • No dejaba que los que estaban sentados más lejos vieran el show.
  • (lo peor de todo) Tenía a las nenas que querían hacer el show, arropadas, con todos un montón de gente encima que, en la mayoría de los casos, no les permitía hacer bien sus bailes.

Nadie escuchaba cuando les pedían que se movieran para atrás y dejaran espacio. En fin, que, repito, tenemos que ser más considerados.

El otro problema era que el revulú rompía la actividad en dos. Uno llegaba hasta allí y no podía psar. No fue hasta rato después, buscando el baño, que yo me di cuenta de que detrás del revulú había más mesas.

Honestamente espero que para la próxima, consideren alquilar una tarimita y darle al show el lugar y la relevancia que se merece. Vamos, ¿cuánto puede costar alquilar una tarima 15×20 o algo así?

wpid-20141012_161305.jpgEspero que nadie vea mis comentarios como algo diferente a lo que son: una crítica constructiva. Lo hago porque me encanta la actividad y espero que haya muchas más. Las K-addicts, K-poppers y básicamente K-lovers de Puerto Rico queremos una oportunidad de encontrarnos, de hablar de nuestros bias y de todo este aspecto de nuestra vida que, casi nunca podemos compartir con las personas que nos rodean (me cuento entre las afortunadas porque tengo a mi yeobo y a mis unnies y dongsaengs con quienes puedo hablar y me entienden).

Al igual que todos los amantes de todo lo coreano en la isla espero que los Callejeando por Seúl sigan existiendo, que sigan mejorando y que lleguen a convertirse en una actividad de celebración de la cultura coreana.

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